martes, 13 de febrero de 2018

Ton, el herrador holandés

Hace un par de días ha estado en la Fundación Carriegos Ton, nuestro herrador holandés.
Normalmente está muy afanado en su trabajo y no tenemos mucho tiempo para hablar pero esta vez ha sido distinto. Su trabajo es fascinante y le hemos estado haciendo fotos y charlando sobre la importancia de un buen herraje. 


Ton empezó en el oficio en Bruselas en el año 1994, dónde estudió y consiguió el titulo de herrador en 1997. Allí le enseñaron, entre otra muchas cosas, a hacer herraduras entre dos herreros en una fragua de carbón. Siguió formándose y aprendiendo en Holanda con 3 diferentes herradores durante 5 años y estuvo de ayudante con un equipo de radiografías móvil.  
Allí conoció a su esposa Debby que también se dedica a este oficio. Desde entonces trabajan juntos herrando caballos.  

En el año 2005 se mudaron a España.
Me he puesto a investigar sobre el oficio y he encontrado este  artículo (http://www.eki.es/blog/) que resumo y me apetecía compartir por que realmente admiro su trabajo. 

"(...) Un buen herrador tiene que trabajar con una cuchilla afilada en la mano, permanecer  debajo de una animal de gran tamaño que a veces no quiere que se le toque. El herrador tiene además que saber tratar al propietario del caballo, lo que en ocasiones resulta aún más difícil. Tiene que trabajar con materiales tan diversos como el metal, la piel y las emociones. Necesita la finura de un cirujano y la fuerza de un luchador para manejar sus herramientas, y sin la ayuda de una  anestesia. Los buenos herradores pueden recortar los cuatro cascos con ángulos exactamente iguales con la única ayuda de sus ojos. Cuando al terminar  los mide con el calibre lo hace sólo para comprobar que ha hecho un trabajo perfecto.
El herrador es también un artista si tenemos en cuanta la vista que necesita para imaginar un casco perfecto y esculpirlo de acuerdo con ese objetivo ideal. A continuación tiene que conformar la herradura apropiada sabiendo que unos milímetros de error pueden  provocar una cojera.(...) Trabajos delicados que hay que realizar normalmente al aire libre,con calor y con frío, y sobre cualquier tipo de suelo. Gran parte de este trabajo tan delicado se hace además con el herrador  cabeza abajo, por expresarlo gráficamente.
Me parece imposible expresar el respeto que siento por estos personajes que son,  a la vez, artistas, cirujanos, psicólogos, herreros y contorsionistas. (...)
A la vista de este panorama hay que preguntarse por las razones que llevan a una persona a elegir esta profesión  y a admirar a las que lo hacen. Mis caballos lo agradecen tanto como yo."






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